Nautilus

13 Jun 2011 | 1

“…Es la formación y no la forma lo que es misterioso…” Gastón Bachelard

El Nautilus se construyó, como si hubiese encallado, al fondo del retorno donde se ubica el terreno, en una cima ascendente. Se encuentra determinado en tres de sus colindancias con construcciones altas. La cuarta colindancia, la poniente, cuenta con una vista profunda hacia una zona verde con montañas en el horizonte.

Desde los primeros estudios se definió la zona de la construcción al fondo del predio. Al frente el acceso peatonal, el de autos y el jardín exterior; dejando una sola fachada, además de la que llamamos quinta fachada en el lenguaje arquitectónico.

Para el desarrollo del diseño se parte nuevamente de una profunda observación de los principios de la naturaleza, para darle forma al espacio que será habitado. Una observación que nos permita realizar, como diría Bachelard, una poética del espacio donde el concepto se da desde adentro: una vivienda organismo. Así surge, casi espontáneamente y sin imposiciones. Se encuentra la forma en lugar de dar forma, se libera desde afuera; en otras palabras, se intenta ayudar a que las cosas descubran su forma. Ejemplificando, aquí la planta es la espiral. Se generó esta curva que se va alejando progresivamente desde el centro y se va adecuando en el terreno, dibujandose así dicha espiral, de una manera logarítmica y natural.

El trabajo en maqueta llevó el proyecto por diferentes alteraciones hasta que se concluyó que el espacio pedía al Nautilus. Al observarlo desde su boca se percibía el vientre abultado que parecía flotar en el espacio vacío; espacio que al mismo tiempo era volumen. La forma podría adaptarse a las necesidades del proyecto sin forzarse. Ubicaríamos en la gran protuberancia del vientre, de un modo natural, el cuarto de televisión.

La naturaleza es continuamente una gran fuente inspiradora y el respeto a la misma consiste en observarla, extraer de ella la esencia, sus principios. Interpretarla no copiarla. El proceso creativo ha sido interesante, lúdico, divertido… lo mejor, como dice el Principito, es el proceso del cultivo de la rosa más que el mismo resultado.

Al entrar desde el exterior se sube por una escalinata y al pasar al interior del Nautilus a través de un gran vitral. Ahí se genera una experiencia espacial viviendo la secuencia de un recorrido, en donde ni las paredes, ni el piso, ni el techo son paralelos. Es un espacio fluido en tres dimensiones donde se puede percibir en la dinámica continua de la cuarta dimensión al caminar en espiral sobre la escalinata, con la sensación de flotar sobre la vegetación. La sala que emerge del jardín interior y la mesa del comedor que sale del muro, son dos elementos destacables. Espacio continuo, amplio, integral, liberador de formas y luces cambiantes que siguen el ritmo natural de los movimientos del hombre.

La vida social del hogar fluye en el interior del Nautilus sin divisiones. Asciende la escalinata en espiral, continúa por el vestíbulo, pasa por la sala de televisión cobijada por el vientre del Nautilus y fluye el espacio hacia arriba de la escalera caracol al estudio, desde donde se mira el paisaje montañoso. Atrás del Nautilus se sitúan las recámaras, vestidores, baños y cocina; es decir, la zona íntima y de servicios.

La metáfora es sentirse como el habitante interno del caracol, como el molusco yendo de una cámara a otra, como morador simbiótico de un enorme claustro materno fósil. En el manto del molusco, las glándulas que están localizadas a lo largo de la orilla producen un líquido de carbonato de calcio, el cual endurece la forma de la concha. De algún modo el líquido mixturiza cristales en distintas capas que aumenta la fortaleza del exterior de las paredes, dejando un acabado nacarado en el interior.

Análogo a la baba del molusco es el ferrocemento, elemento constructivo con el que se construyó esta casa, es un material plástico que permite ser moldeado casi como la plastilina en manos de un niño.

Cimentación, muros, pisos, techos y muebles trabajan como un cascarón de ferrocemento de 4 a 5 cm de espesor. Es fundamental señalar que lo que otorga la rigidez estructural es la forma toral en espiral continua, de doble curvatura. Literalmente la morada es un gran caracol cuya estructura trabaja como tal, concha evocadora: resistencia, protección, cobijo….

Para la ventilación existen dos ductos subterráneos. Por su ubicación, al penetrar el aire del exterior la casa se enfría o se calienta conforme a la estación del año, en la época de calor el aire se enfría y refresca la casa fluyendo por el caracol en espiral empujando el aire caliente hacia arriba y saliendo por la parte alta del Nautilus. En cambio cuando la temperatura exterior es fría el aire al penetrar por el ducto calienta la casa.

Desde la obra negra los clientes tuvieron interés en que los muros interiores fueran pintados con algún material que diera la apariencia del nácar del Nautilus.

Indudablemente el caracol fue quién determinó la continuidad en cada uno de los detalles formales, estructurales, espaciales y funcionales de esta construcción. La exigencia remitía a la sabiduría del original para encontrar las soluciones a las dudas y a los problemas.

 

Ficha Técnica
Arquitectura: Javier Senosiain
Colaboradores: Arq. Luis Raúl Enríquez (en proyecto)
Construcción: 2007
Superficie: 330 m2
Ubicación: Naucalpan, Estado de México
Fotografías: Jaime Jacott

Javier Senosiain
El arquitecto Javier Senosiain se graduó con honores en 1972 y es egresado de la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM. Es exponente de la denominada arquitectura orgánica y su arquitectura se desarrolla de acuerdo al entorno en donde se establece. Combina la práctica profesional con la docencia y la investigación, actualmente es profesor de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Se ha dedicado a la investigación de ferrocemento y su uso en la fabricación de estructuras pequeñas, de gran tamaño y la fabricación de casas de poliuretano, con recubrimiento de fibra de vidrio o poliurea.
caracol1@prodigy.net.mx
www.arquitecturaorganica.com

Proyecto publicado en la revista entre rayas No. 79, meses septiembre-octubre 2009.

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One Comment on “Nautilus”


  1. domingo melendez mora said:

    me agrada mucho su arquitectura muchas felicidades

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