Retos de la formación académica en Arquitectura

Desde inicios del siglo XXI, la Arquitectura como profesión ha adquirido un gran prestigio social gracias al constante bombardeo de imágenes en lo medios masivos de información tales como revistas, programas de TV (Discovery, NatGeo), redes sociales como YouTube.com y otros, o bien en programas de radio con horarios accesibles a la mayoría de las poblaciones necesitadas de un “buen diseño”.

Esto dio como resultado, la difusión del quehacer de la Arquitectura pero en lenguajes más próximos a las personas comunes, creando con ello una imagen colectiva de prestigio cultural e incluso político, con lo cual se creo la semilla para la apertura de cientos de escuelas de arquitectura en todo el mundo.

En nuestro país, esta situación no fue la excepción así como tampoco lo fue en todo el resto de América Latina.

Este marketing de la arquitectura como producto de prestigio social y cultural, también dio como resultado la creación del arquitecto súper estrella, que en términos globales, continúan inspirando a cientos de jóvenes que estudian esta profesión ya sea para seguir sus pasos o bien para estudiar esta profesión que al parecer tiene tanto posicionamiento en un mundo de constante construcción.

Sin embargo, esto plantea varias aristas que son importantes de analizar, y por ello, este articulo, que tiene cómo fin no sólo una reflexión sino además, una reflexión sobre la formación académica de la Arquitectura.

Vocación
Parece de sentido común que para cualquier cosa que haga, debemos de tener vocación, sin embargo, este un valor olvidado en casi todos los procesos de admisión para los nuevos estudiantes.

Y es que la vocación lo es todo, por cuanto determinará eventualmente nuestro éxito en la vida y no sólo durante el proceso de formación universitaria… este valor tan olvidado, hace que nos preguntemos si tiene sentido tanto sacrificio y esfuerzo, más aún, si tenemos el carácter para concluir los estudios con los resultados óptimos para ejercer.

Hoy en día, la mayoría de la población estudiantil ve cualquier profesión como un fin en sí mismo de lograr metas de prosperidad y prestigio, y no como un medio para ser feliz.

Habilidad biológica
¿El arquitecto nace o se hace?, los medios institucionales en educación nos hacen creer que se hace, sin embargo, los nuevos descubrimientos en neurosciencia, comprueban que no es tan cierto, y que existen ciertas habilidades que son genéticas.

Situaciones cómo que el hipocampo es mayor en personas creativas, o que las redes neuronales entre hemisferios nos ayudan con las habilidades que tenemos para desarrollar las profesiones, trabajos, actividades u oficios así lo demuestran.

Y este es un tema que va más allá del desarrollo profesional, por cuanto afecta también el desarrollo sicológico de las personas de manera positiva o negativa, que en última instancia determinará el futuro profesional con plenitud o frustración.

Falta de formación integral
Otro de los temas difíciles de abordar en la formación profesional de la arquitectura es el factor de la formación integral preprofesional de los aspirantes a ser arquitectos.

Últimamente, la formación de conocimientos básicos en escuelas y colegios, tales como la historia, las matemáticas, la física y otros, son deficientes o del todo no existen, lo que afecta la capacidad de conocer, analizar y dar respuesta a alguna necesidad programática… más aún afecta la biblioteca asociativa para tener elementos de base para resolver los problemas arquitectónicos así cómo se generan problemas cognitivos al no poder relacionar los diferentes elementos recopilados para dar respuestas o conclusiones adecuadas a las solicitudes del programa.

Así mismo, la tecnología ha hecho que se vayan perdiendo las habilidades de memoria, que son necesarias para todo proceso de conocimiento reiterativo, lo cual hace más difícil la creación y desarrollo de nuevo conocimiento, en síntesis, se pierde la oportunidad de aprender a aprender, y por tanto, se deja de ser gestor de ideas para ser solo procesador de imágenes u órdenes preestablecidas, perdiéndose así la creatividad, la innovación y la oportunidad de crecimiento cognitivo del aspirante.

Esto plantea una problemática, ¿debe la universidad llenar estos vacíos?, la respuesta es no, sin embargo, tampoco pueden los aspirantes salir al mercado con un conocimiento básico técnico deficiente.

Por otro lado, también nos enfrentamos a una problemática relacionada con los valores éticos, que son responsabilidad de la familia pero que en el contexto actual, son difusos o no existen.

En este sentido los patrones culturales apuestan hacia el éxito económico a toda costa sin reflexionar si es éticamente correcto o no nuestro actuar, así las cosas, la pregunta sería ¿qué tipo de ciudadano ejercerá la profesión?, por cuanto puede ser técnicamente hábil, pero su actuar, no necesariamente ético.

Así las cosas, la formación académica debería de poner atención a ambas situaciones que tienen que ver con la calidad técnica así como la calidad ética para un buen perfil de salida.

Necesidad temporal de la formación académica en la era del consumo
Este es otro tema de reflexión sobre todo en momentos en que la educación se convirtió en un bien más de consumo.

Algunas instituciones privadas, han convertido a la educación en un tema de consumo rápido para satisfacer al cliente y no necesariamente para formar personas integrales.

Así las cosas, lo más importante en algunos casos es ofrecer salida rápida al producto, disminuyendo el tiempo que se requiere para la formación adecuada de un profesional, dónde la curricula es cuestionable no sólo en los procesos sino en sus contenidos y en donde lo que se busca en otros casos es atraer al máximo de clientes que no tienen ni vocación ni habilidades pero que representan un mercado cautivo para generar ganancias.

Más aún, ante estas deficiencias, se plantean programas de posgrado que enseñan lo que se debió haber visto en un programa serio de formación profesional, lo cual contribuye poco al desarrollo de la profesión pero que además tiene repercusiones en el mercado por cuanto se satura, baja la calidad de los servicios que genera presión en los honorarios profesionales, con lo cual, el ejercicio tiene más que ver con el costo que con la calidad de la oferta profesional.

En países en donde el ejercicio no está regulado, esto se vuelve una carnicería, al tiempo que se tienen efectos sociales que son evidentes no sólo en la calidad de las ciudades sino en eventos cómo los terremotos y otras tragedias naturales.

Formación con contenidos claros
La formación profesional no debería ser un asunto de experimentos y percepciones, así como tampoco se debería de dar en términos de opiniones de lo que necesita el mercado hoy.

El gran tema aquí es enseñar a pensar, a aprender a aprender y enseñar si se quiere, de cómo poder generar conocimiento que sea transferible…. y es aquí dónde todo falla.

Y falla por varias razones:
1. Los profesores sólo transfieren su experiencia pero una metodología de aprender a aprender.
2. Los profesores se encuentran desactualizados con la profesión, enseñando lo que ellos mismos aprendieron cuando fueron estudiantes.
3. Hay poca concordancia entre el eje principal de la carrera sustentada en el diseño con los otros ejes de conocimiento que complementan la totalidad de la técnica de generación de un proyecto arquitectónico.
4. El perfil de los aprendientes dista mucho de lo requerido para la profesión.
5. Lo que se enseña en tecnología constructiva es lo mismo que el profesor conoce y el mercado ofrece sin tener una visión del futuro.
6. Existe una constante necedad en afrontar los problemas de hoy pero no existe preparación para el mundo futuro… quiero decir, los aspirantes no ejercerán en las realidades actuales sino que se deberán de enfrentar a sus propios contextos culturales, tecnológicos y sociales, con lo cual, no están preparados para enfrentar estos retos.
7. Hay mucha insistencia en sobre el uso de herramientas de presentación, pero no sobre herramientas de cómo generar conocimiento e innovación en lo que verdaderamente importa que es la arquitectura y su impacto social, cultural, ambiental y político.

En fin , hay mucho más que decir, pero no es el lugar ni el tiempo… dejo estas reflexiones para ser analizadas con la esperanza de poder gestionar los procesos de cambios que son indispensables para un futuro mejor por el bien de la nueva humanidad urbana.

 

Arq. Carlos Alvarez Guzmán
calvarezguzman1@gmail.com
Costa Rica

Foto superior: Mies van der Rohe enseñando en el Crown Hall, Illinois Institute of Technology (Chicago). LIFE
Tomada de google.com

One thought on “Retos de la formación académica en Arquitectura

  1. Reflexiones muy interesantes, vale la pena hacer mesas de trabajos en nuestras Universidades y Colegios Profesionales , que tengan relación con las profesiones que intervienen de una u otra manera en la conformación del medio construido. En los temas a tratar la participación multidisciplinaria, ayudaría a enriquecer la discusión y allanaría el camino para la toma de decisiones y de iniciativas a que haya lugar.
    Cuando me inicie en la Docencia, año 1966, en el Taller Villanueva de la Facultad de Arquitectura de la UCV, era común que el Maestro Villanueva en la corrección de los trabajos de los alumnos tomara muy en cuenta la opinión de las diferentes disciplinas que participábamos como asesores en el Taller.
    Está muy vigente el tema de la formación de los futuros Profesionales que egresaran de nuestras Universidades, el proveerles de una formación integral y ética, para un buen desenvolvimiento de su desempeño profesional en función de prestar el mejor servicio a la sociedad, es una tarea que nos envuelve a todos, académicos y profesionales.

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