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En las últimas seis décadas no ha sido posible, en nuestro HABITAT, disminuir ni contener el desarrollo de las áreas carenciadas, persistiendo los desarrollos espontáneos a los cuales ha tenido que recurrir la mayoría de la población para solventar su necesidad de cobijo, sin que hayamos podido lograr, aún, la ciudad que queremos.
Debemos asumir responsablemente el compromiso social, poniendo lo mejor de nuestros conocimientos al servicio de quien más lo necesita y que constituye la mayoría:
- Haciendo urbanismo con humanismo,
- Utilizando tecnologías apropiadas, apropiables y sustentables, y
- Procurando calidad con productividad…
Es claro que la necesidad de viviendas en nuestro país es de una magnitud que sobrepasa el millón de unidades, pero la solución no debe ser solo la cantidad, debe tomarse en consideración la calidad del Hábitat, lo cual incluye la dotación de todos los servicios y la armonización con el medio ambiente en el cual ejecutamos los desarrollos habitacionales y de servicios.
Estamos en la obligación de intervenir los desarrollos carenciados, mal llamados zonas marginales, en los que se adolece parcial o totalmente de los servicios mínimos, además de presentar condiciones no aceptables, ante la posible ocurrencia de desastres naturales en zonas de alto riesgo, tales como sismos, deslaves e inundaciones, huracanes, entre otros.
Hay estudios de los barrios del área Metropolitana de Caracas, en cuanto a sus condiciones del Hábitat, en los cuales se han señalado las zonas de alto riesgo que deben ser desocupadas. Es necesario establecer planes de actuación en estas zonas, para la desocupación de esas áreas que signifiquen una alta peligrosidad, y el rescate de aquellas que permitirían el alojamiento de las familias que han sido desplazadas. Estas deben ser intervenidas para mejorar las condiciones de vida de sus pobladores, lográndose de esta manera que los desplazados permanezcan en las cercanías de su anterior ubicación, con lo cual el tejido social será respetado en un Hábitat digno, dotado de todos los servicios básicos. Es hacer ciudad dentro de la ciudad, con lo que tendremos mejores ciudadanos, que junto con los actores de estas iniciativas, sabremos cumplir con nuestros deberes y reclamaremos con dignidad nuestros derechos.
Para la realización física de las zonas rescatadas es posible recurrir a la fuerza de trabajo de las comunidades intervenidas, siendo de vital importancia la participación de los profesionales especializados del sector construcción, que deben asumir el compromiso de actuar con los equipos que lideran la red social y con los integrantes de los Consejos Comunales.
En Venezuela se han realizado gestiones exitosas en este sentido, tal es el caso de la quebrada de Catuche, La Moran y Aguachina, entre otros; el hecho fundamental radica en el logro de la mayor productividad de los recursos de que disponemos: humanos, equipos, materiales, pero sobre todo, de la voluntad de las Comunidades y el compromiso de los Profesionales, que hagan uso de lo mejor del conocimiento para armonizar las diferentes actuaciones para el logro de las metas que nos plantea el proceso que actualmente vivimos. El desafío es alcanzar las metas en tiempos adecuados a nuestra realidad, donde existe la esperanza firme de poder saldar la deuda social y moral con la mayoría, que son los excluidos.
Si existe la voluntad política del actual Gobierno de actuar en este sentido es necesario que demostremos, entre todos los actores que intervenimos, que si somos capaces de sortear las vicisitudes para satisfacer las necesidades sentidas de la mayoría de nuestros pueblos.
Con constancia, perseverancia, compromiso, tenacidad y consecuencia con nuestros principios éticos y morales, lograremos el bienestar social tan anhelado por nuestra sociedad.

CARICUAO, Unidades UD-7 y UD-8, Caracas, Venezuela
CARICUAO, Unidades UD-7 y UD-8
TECNOLOGIA Sistema MIXTO- RACIONALIZADO:
Paredes portantes vaciadas en sitio, en dos direcciones ortogonales, haciendo uso de encofrados metálicos especialmente diseñados, elementos horizontales (losas y escaleras) prefabricados a pie de obra.
Desarrollo de 1.030 apartamentos en edificios de 9 y 15 pisos, apartamentos tipo dúplex, de 70, 80 y 90 m2.
Área de construcción: 100.000 m2.
Tiempo de construcción: nueve meses. Años 1967-1968.
Créditos:
Arquitectura: Carlos Becerra
Diseño Estructural: José A. Peña U.- Waclaw Zalewski
Tecnología y Dirección Técnica: José A. Peña U.
Construcción: Técnica Constructora C.A.
Organismo Contratante: Banco Obrero, Oficina de Diseño en Avance.
Fotografías:
(1) Archivo OTIP, C.A.. Julio 1968.
(2) Nicola Rocco, Diario El Universal, pag. 1, Tercer cuerpo, 02-01-2010
Presentación: OTIP C.A.
Ing. José Adolfo Peña U.
otipjapu@gmail.com
Caracas, 08-01-2010 |