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Aceras y Brocales. Jueves 25 de febrero de 2010   PDF  Imprimir  E-Mail 

Estimados y estimadas: Esta semana somos positivos, preguntones, dudosos, propositivos y críticos constructivos, más o menos como siempre. Por ello van dos secciones: 1. La primera sobre el MetroCable de San Agustín, su origen y sus posibilidades. 2. La segunda, una serie de preguntas para repensar algunas estrategias que debemos revisar rigurosamente, pero parece que esta repensadera no es compartida por quienes les toca hacerlo.

 

 

EL MARAVILLOSO METROCABLE

No se sabe a ciencia cierta de quien vino la idea o la orden. Lo más probable es que haya sido una ocurrencia. Típico comportamiento en nuestro tercer mundo. Nadie sabe por qué o cómo, pero ocurren. Y allí está el MetroCable de San Agustín. Maravilloso, extraordinario, increíble. Sin relación proporcional entre cantidad de habitantes y magnitud de inversiones, ausencia de funcionalidad de interconexiones de sistemas de transporte, etc.

 

Pero ahí está, para asombro de los caraqueños.

 

Ahora, lo que cabe es aprovechar su existencia real y mágica para complementarlo, para justificarlo más allá del agradecimiento de los habitantes de San Agustín, para convertirlo en pieza magistral del desarrollo planificado metropolitano. La ciudad tiene ahora una joya inesperada. Ahora tiene que ver en que la transforma: si en una reliquia para turistas, o en un tremendo salto cualitativo para toda la ciudad. En esas colinas, centro del valle, esta admirable tecnología de transporte no masivo, puede convertirse en un mecanismo de extraordinaria trascendencia pública para la construcción de una nueva ciudad capital. Ello quiere decir, en pocas palabras, que éste funicular y los que vienen, pueden cambiar completamente y para siempre este fenómeno urbano en que vivimos (o sobrevivimos), que se llama Caracas. Las colinas y los asentamientos informales pueden adquirir la transformación que necesitan y merecen, si y siempre si, la planificación urbana socialista va a aparecer actuando con prontitud, coordinación, previsión y audacia.

 

La imaginación al poder, acompañada de suficiente capacidad científica y técnica.

De inmediato: un programa ambicioso de viviendas, parques, bibliotecas, salas de espectáculos, centros de conocimiento y esparcimiento, que de sentido y usos a las colinas habitadas y estables.

 

Las colinas y el valle, comunicados con los sistemas de funiculares, pueden borrarle a la ciudad la realidad y la imagen de la marginalidad, y, justamente desde esa realidad pueden abrir el espacio a una Caracas distinta, profundamente democrática e igualitaria, intensa por sus riquezas culturales, geográficas, políticas.

 

Ahora es el momento de las decisiones, ahora o, tal vez, nunca…

 

¿QUE PASARÍA…?

- Si se aceptara que la política habitacional no hace mella en la demanda de nueva vivienda y por eso las invasiones son una calamidad nacional creadora de caos y violencia.

 

- Si se entregara la propiedad individual de viviendas y terrenos en los barrios, como proponen y hacen en la oposición y algunos del gobierno ¿Sería viable habilitar los barrios con calidad e integrarlos a la ciudad?

 

- Si los alcaldes, tirios y troyanos, modificaran la normativa local para estimular y apoyar un programa masivo de ampliación y remodelación de “casotas” y producir una o más nuevas viviendas, donde la infraestructura actual lo acepta, o es viable mejorarla a costos razonables. Se compactarían las ciudades y se optimizaría el uso de la tierra. Aportaría una significativa oferta de viviendas nuevas para alquiler y venta, de diferentes tamaños, cercana a los equipamientos existentes y construida por la gente con la asistencia técnica pública local.

 

- Si los campamentos de construcción del MOPVI fueran los centros de un programa nacional de asistencia técnica para apoyar la producción comunitaria de viviendas nuevas y de ampliación, reforzamiento estructural y mejoramiento de la vivienda existente. Y en paralelo el MOPVI y todos los ejecutores nacionales destinaran sus capacidades y recursos, exclusivamente por un tiempo finito a determinar, a la producción masiva de tierra urbanizada –nuevos urbanismos- y a completar los equipamientos populares deficitarios.

 

- Si se formulara (públicamente) una política, y un plan nacional (estrategia), de desarrollo urbano y vivienda, que guiara en los próximos 10 años la actuación y la ejecución de las inversiones y recursos del ámbito nacional, regional, municipal y comunitario.

 

- Si se hiciera un efectivo seguimiento y evaluación, a esa política y plan, semestral, anual, quinquenal y cada 10 años, y sus resultados debatidos en diferentes instancias de poder.

 

- Si ese plan funcionara ¿cómo impactaría al desarrollo industrial relacionado como: cementeras, acerías, aserraderos, productos cerámicos, plásticos, herrerías, bloqueras y muchas más? Sería un extraordinario impulso para la eficiencia, productividad y calidad.

 

Arqs. Alejandro López-Alfredo Roffé

acerasybrocales@gmail.com

Publicado en el diario Ultimas Noticias. Jueves 25 de febrero de 2010


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