El Clúster de la Edificación presenta las conclusiones del entregable sobre Sistemas estructurales híbridos con madera.
La combinación de madera técnica, acero y hormigón permite aprovechar lo mejor de cada material, en beneficio de la estabilidad técnica y de la calidad del edificio.
Madrid, 19 de mayo de 2026.- Ocho personas y tres meses y medio. Ese es el tiempo que se necesitó para levantar la estructura de 500 unidades del proyecto Flex Living en Valdebebas. El hito ha sido posible gracias a la hibridación: un sistema que combina madera técnica con hormigón y acero. Este caso real, recogido en el último entregable del Clúster de la Edificación, demuestra que la aplicación de esta tecnología permite para reducir los plazos en obra, reduciendo emisiones y ahorrando en costes indirectos.
El documento “Sistemas estructurales híbridos con madera” ha sido elaborado por un grupo de trabajo en el que han participado expertos de compañías como AIDIMME, Alsina, Cesefor, Ingennus, Thermochip, la UPC, Vialt, 011h y Woodea. En él se recuerda que la edificación en Europa todavía genera el 36% de las emisiones de CO₂, y que la industria del cemento por sí sola representa el 8% de las emisiones mundiales. Ante estas cifras, la hibridación técnica se postula como una evolución necesaria. Como explica Marta Traín, arquitecta en Ingennus, “la construcción siempre ha sido híbrida, pero ahora introducimos una lógica más inteligente: utilizar cada material donde mejor funciona. La madera aporta ligereza y baja huella ambiental; el acero ayuda con las grandes luces y el hormigón aporta inercia y resistencia”.
El empleo de sistemas híbridos con madera permite optimizar el uso de los materiales y contribuye a reducir el tiempo en obra. Técnicamente, el sistema aprovecha lo mejor de cada material, posibilitando mayores luces con una reducción significativa del peso, lo que repercute directamente en el dimensionado de la estructura y de la cimentación.
Esta eficiencia no es solo técnica, sino también económica. Juan Pedro Zárate, director de Industrialización en ACR, señala que “el uso de sistemas industrializados e híbridos puede suponer una reducción de entre el 20% y el 30% en el tiempo de obra. Esto reduce significativamente los costes indirectos y hace que el proyecto sea mucho más rentable».
Además, el impacto en la huella ambiental es “realmente notable” gracias a que la madera actúa como sumidero, manteniendo el CO₂ almacenado. Según Traín, esto cambia el punto de partida del edificio: «Mientras otros materiales arrancan con una huella positiva, la madera puede partir de valores negativos de carbono incorporado». Además, el entregable también destaca mejoras en el confort térmico y acústico, ya que la baja conductividad de la madera combinada con la alta densidad del hormigón ayuda a controlar los puentes térmicos y mejora la inercia del conjunto. También se mejora el aislamiento acústico y se reduce la reverberación.
El informe cita casos reales como el proyecto Flex Living en Valdebebas (Madrid) o la torre HoHo en Viena, que con sus 84 metros de altura demuestra que los sistemas híbridos son perfectamente capaces de dar respuesta a la edificación en altura. Además, el uso de madera vista en el interior no solo compensa el carbono embebido, sino que mejora el bienestar de los usuarios al regular de forma natural la humedad y reducir los niveles de estrés.

La conclusión de los autores es que “los sistemas híbridos son hoy una alternativa competitiva y necesaria frente a la construcción convencional”.
Pero para que este modelo se generalice es fundamental mejorar la planificación desde las primeras fases del diseño. «Cuanto antes se define el diseño y el sistema estructural, más eficiente es el proyecto», apunta Traín, quien añade que la clave reside en la capacidad de adaptación mediante la estandarización y el uso de sistemas repetibles que permitan gestionar la creciente complejidad del sector.
El documento se puede consultar en la página web del Clúster de la Edificación.
Para más información:
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